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Lindane, herencia maldita

Ruinas en los años noventa de la fábrica que producía lindane en Ansio
Fábrica que producía lindane en Ansio, en una imagen de los años noventa, tras el cese de su actividad

por Javier M. de la Horra


"Puedes encontrar lindane en cualquier lugar en el que remuevas tierra en Barakaldo"

Un rebaño de ovejas pasta en una campa situada en las faldas del monte Argalario. A cinco pasos del ganado, lo que mide el ancho de una carretera, se encuentra la celda de lindane, el gran almacén donde hay confinados 340.000 metros cúbicos de tierra contaminada con este pesticida cancerígeno y altamente tóxico. Desde aquí se ve, no muy lejano, la feria de muestras Bilbao Exhibition Centre (BEC!). Precisamente junto a ella se levantaba el edificio de Bilbao Chemicals, la empresa que entre 1947 y 1987 fabricó el lindane en Barakaldo. De su cierre se cumplen ahora 30 años

Las ovejas pastan junto al vertedero donde está confinado el lindane
La herencia de Bilbao Chemicals es un tremendo legado tóxico: unas 80.000 toneladas de residuos de lindane esparcidos por una treintena de vertederos ilegales vascos. Y lo que a día de hoy es peor, que “nadie puede asegurar que no se vayan a descubrir nuevos focos de vertido en un futuro”, según reconoce a Barakaldo Digital el director de Administración Ambiental del departamento de Medio Ambiente de Gobierno Vasco, Iván Pedreira


"Los ecologistas denuncian la improvisación de las instituciones en relación al lindane"

Durante cuatro décadas, la empresa Bilbao Chemicals se dedicó a la fabricación del lindane –isómero gamma del hexaclorociclohexano (HCH)-, un pesticida artificial cuya producción a gran escala llegó tras la II Guerra Mundial. Por cada tonelada de producto, la empresa generaba entre ocho y nueve de residuos. La fábrica cerró en 1987, pero esos desechos de lindane, depositados sin control, se convirtieron en una seria amenaza para la población de Barakaldo: los residuos no sólo permanecían donde habían sido depositados, sino que se dispersaban por agua, suelo y aire.

El ecologista Javier Vázquez, portavoz de Ekologistak Martxan en Barakaldo, aún recuerda aquellos años de su infancia en los que jugaba sobre “la montaña blanca”, situada en una campa junto al caserío que permanece en el camino que lleva a Lutxana. Ese montón de tierra blanquecina eran residuos del pesticida tóxico. “Puedes encontrar lindane en cualquier lugar en el que remuevas tierra en Barakaldo”, señala Vázquez, que reclama a las instituciones “una supervisión exhaustiva con técnicos de la Administración sobre el terreno” cada vez que se lleven a cabo movimientos de tierra en el municipio. “Tenemos una herencia maldita que hay que gestionar bien y no se está haciendo”, se queja Vázquez, muy crítico con la Administración autonómica, a la que acusa de no tener un “plan de acción” frente al pesticida. “Actúa sin transparencia y con improvisación, cuando tendría que trabajar por recuperar el entorno y cuidar de la salud de los ciudadanos”.


"Qué se hará con el gran almacén tóxico de lindane en Argalario cuando finalice su vida útil, en 15 años, sigue siendo un misterio"

Gobierno Vasco, por su parte, defiende que cualquier investigación que detecte sustancias contaminantes lleva aparejada una valoración de los riesgos asociados. “En aquellos casos en que se determina una situación de riesgo inaceptable, bien para la salud humana o para los ecosistemas, se implantan las medidas necesarias para eliminar el peligro”, mantiene Pedreira. En el caso de que se detecte lindane, el director de Administración Ambiental del departamento de Medio Ambiente valora como primera opción “la eliminación o el aislamiento del foco, independientemente de si supone un riesgo o no”.

Es lo que se hizo con la celda de seguridad del Argalario, el gran almacén construido entre 1999 y 2002 para confinar en él toneladas de tierras contaminadas con HCH. Supuso una inversión de 51,5 millones de euros. En 2017 llega al ecuador de su vida útil, establecida en 30 años desde la fecha de su sellado, en 2002. Vázquez considera que la celda “es una buena solución transitoria”, pero echa de menos “planes para recuperar la celda” antes de que caduque su utilidad. “¿Vamos a prolongar eternamente el puchero con el veneno?”, se pregunta el portavoz de Ekologistak Martxan.

El estado de conservación y la funcionalidad de la celda de seguridad del Argalario “siguen siendo óptimos” a día de hoy, insisten en Gobierno Vasco. “Hasta la fecha, y con base en los resultados y a los trabajos de mantenimiento diarios, no se ha detectado ninguna incidencia ni de tipo ambiental ni te tipo estructural”. Qué se hará con este gran almacén tóxico cuando finalice su vida útil sigue siendo un misterio. “Se realizará un estudio de alternativas viables existentes en el mercado para buscar aquella que sea más racional y sostenible”, indica el director de Administración Ambiental.


"El lindane es cancerígeno y provoca un aumento del riesgo de un tipo común de linfoma, el linfoma non-Hodgkin"

Porque el lindane, cuyo uso fue prohibido en 2009, no es una sustancia contaminante cualquiera. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) lo clasificó como “cancerígeno para los humanos” en 2015. El doctor Manolis Kogevinas, que presidió el grupo de trabajo sobre el lindane para esta agencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recuerda, en una entrevista concedida a Mariela Estévez Campos para Barakaldo Digital, que este químico “es cancerígeno y provoca un aumento del riesgo de un tipo común de linfoma, el linfoma non-Hodgkin”, un cáncer que surge en los linfocitos.

“En realidad, incorpora muchas formas diferentes de linfomas, incluyendo la leucemia linfocítica crónica, cada uno con sus propias características”, detalla Kogevinas, que en la actualidad es vicedirector e investigador del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona (Creal). El científico no ha investigado personalmente los efectos del lindane en Barakaldo, pero conoce el problema por el que atraviesa el municipio. “Quizás me equivoco, pero yo no conozco estudios de salud publicados” sobre Barakaldo, señala Kogevinas, que recuerda que “en varios lugares se ha comprobado que hay absorción dérmica de lindane en residentes en suelos contaminados”. “Es difícil cuantificar los posibles efectos sin saber bien el nivel de contaminación y exposición de la población”, reconoce.

Pantano de Oiola
Lejos de desaparecer, el problema del lindane permanece enquistado en Barakaldo. La Agencia Vasca del Agua (URA), que depende de Gobierno Vasco, detectó en 2009 un foco en el río Castaños a su paso por Gorostiza, provocado por el antiguo vertedero de Tellaetxe, hoy recuperado. En 2014, la misma agencia halló elevados índices del pesticida en el pantano de Oiola, embalse que suministraba el agua para el consumo humano en los hogares de Barakaldo y Sestao. “De manera intermitente, la población ha estado bebiendo agua contaminada entre 2008 y septiembre de 2014”, protesta el ecologista Javier Vázquez. En octubre de ese mismo año 2014 y tras las denuncias vecinales, que se elevaron a las autoridades europeas, el Ayuntamiento optó por dejar de usar Oiola.


"Limpiar el medio ambiente en el pantano de Oiola es la única solución eficiente a largo plazo"

Pero el foco que contamina sus aguas sigue estando ahí, en un lugar sin determinar por el que discurre el arroyo Ángela, que arrastra el HCH al desembocar en el pantano. Y URA, que realiza análisis quincenales tanto en Oiola como en el arroyo desde mayo de 2011, volvió a detectar lindane en sus aguas el pasado 27 de junio de 2016. “Los ciudadanos pueden pedir la limpieza del medio ambiente”, sugiere el doctor Kogevinas, consciente de que “no es una propuesta adecuada, pero la única solución eficiente a largo plazo”.