Desde su creación en 2002, más de medio centenar de trabajadoras y trabajadores han pasado por el SAC. No es un hecho aislado: hablamos de un hecho aislado: hablamos de un departamento históricamente apartado, ubicado en un anexo del Ayuntamiento y sistemáticamente invisibilizado para el resto del personal municipal.
Las condiciones laborales en el servicio son insostenibles. Turnos de tarde, jornadas en sábados, atención presencial intensiva y tres oficinas (Herriko, Cruces y (Herriko, Cruces y Clara Campoamor) que la plantilla actual no puede cubrir. La consecuencia directa ha sido el cierre de la oficina de Clara Campoamor en el mes de noviembre, que continúa clausurada a día de hoy por falta de personal.
En los últimos días, solo dos personas atienden presencialmente, mientras el resto de la plantilla permanece de baja o pertenece a plazas que no se reponen. vacantes que no se reponen. Las ausencias, incluso las de larga duración, se cronifican sin sustitución. Esto no es accidental, sino una decisión accidental, sino una decisión política: se mantienen abiertos más puntos de atención de los que la plantilla real puede asumir.
Todo esto ocurre a pesar de la existencia de múltiples canales alternativos (sede electrónica, BAKQ, app municipal, cita previa, ventanillas descentralizadas y el servicio telefónico 010). Sin embargo, se sigue cargando el peso del servicio presencial sobre un equipo claramente insuficiente.
Sobre el papel, el SAC cuenta con 11 puestos de atención presencial. En la práctica, la plantilla efectiva es muy inferior: solo tres puestos están ocupados por personal funcionario de carrera recién estabilizado —dos de ellos procedentes de otros departamentos y sin formación previa en el área—. El resto de las plazas siguen vacantes, tal vez a la espera de la OPE cuyo examen se celebrará en marzo. Mientras tanto, el índice de bajas y vacantes sin cubrir oscila entre el 73 % y el 82 %, lo que deja a las oficinas en servicios mínimos. Aun con esos 11 puestos teóricos para atender tres sedes (Herriko Plaza, Gurutzeta y Clara Campoamor), Barakaldo sigue a años luz de la ratio recomendada por EUDEL: una persona trabajadora por cada 5.000 habitantes.
Lejos de adoptar medidas estructurales, ahora se plantea devolver al SAC —fuera de su jornada habitual— a personas que por fin habían logrado hacer efectivo su derecho a la movilidad, negado durante muchos años. Se pretende parchear el colapso a costa del desgaste de quienes eligieron marcharse. Todo ello sin consulta previa y disfrazado de "movilidad voluntariosa y pago de horas extras".
El Ayuntamiento presume en su web de una valoración ciudadana de "6" sobre su imagen y actuación. ¿Un 6 para imagen y actuación. ¿Un 6 para un servicio colapsado? ¿Para colas interminables en Clara Campoamor y el resto de sedes? ¿A costa de la salud física y mental de la plantilla? Lo decimos claro: el problema del SAC no es su personal; es la falta de recursos, de planificación y de voluntad para cuidar a quienes sostienen el servicio público.
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