Los 'puntos negros' de la igualdad en Barakaldo

 Las asociaciones de mujeres denuncian la falta de apoyo institucional • Barakaldo tiene cuatro asociaciones de mujeres: Centro Asesor de la Mujer Argitan, Alaiak de Rontegi, Asociación de Mujeres de Lutxana y grupo Iretargi 

por Koldo Llorente | Fotos: Matías Karrillo

Las mujeres cobran como media un 23,85% menos que los hombres en Euskadi, por encima de la media española de desigualdad salarial, que está en el 22,55%. Son datos del sindicato UGT, que advierte de que una mujer debe trabajar 82 días más que un varón para poder percibir la misma retribución media anual. Su situación laboral y los casos de violencia machista son las noticias en las que las mujeres son protagonistas en mayor medida. En el municipio de Barakaldo, los colectivos sociales y las asociaciones de mujeres comparten este diagnóstico y creen que, a pesar de que se ha evolucionado positivamente en los últimos años por la presión que han ejercido diferentes grupos, principalmente de mujeres, hay mucha desigualdad aún entre los dos géneros. Además, las últimas agresiones ocurridas en los túneles de Lutxana han llevado a que las asociaciones de mujeres y gran parte de la anteiglesia intensifiquen su labor.

Barakaldo tiene tres asociaciones de mujeres: el Centro Asesor de la Mujer Argitan, el grupo Alaiak de Rontegi y la Asociación de Mujeres de Lutxana. Además está el grupo Iretargi, un colectivo que crearon 15 mujeres en julio de 2011.

"Nuestro objetivo es concienciar a la gente sobre qué es el feminismo, un término que no tiene una connotación de desigualdad sino todo lo contrario, ya que es un movimiento que exige los mismos derechos para las mujeres que para los hombres. Por ello, trabajamos para reivindicar la lucha feminista y los derechos de ser oídas las voces de las mujeres”. Son palabras de Itziar Corral y Yasmín Sánchez, dos de las mujeres de Iretargi que han ofrecido una entrevista a Barakaldodigital.

La principal asociación de Barakaldo que trata el tema de la igualdad de género es el Centro Asesor de la Mujer Argitan. Está formada por un grupo de mujeres que nació en 1996 y cuenta con una trayectoria antigua, ya que procede de los grupos feministas que se crearon en los años ochenta.

Karmele Ozaita
Estos grupos evidenciaron, junto a sindicatos y partidos políticos, la escasez de recursos en relación a la atención a las mujeres y la falta de información sobre sus derechos. Por ello, esta asociación se crea con la intención de dar información a quien lo necesite. Lo hace de tres maneras diferentes: “Por un lado, la jurídica, que trata temas como las separaciones, divorcios, liquidaciones de bienes, custodias o pensiones; por otra parte está el tema laboral, sobre todo las trabajadoras de hogar y las situaciones en las que nos vemos las mujeres, ya que estamos muy abocadas a las tareas del hogar, a trabajos de limpieza, por ejemplo; la última parte es la información sobre las prestaciones sociales”. Así lo explica la portavoz de la organización, Karmele Ozaita. El principal objetivo de la asociación es conseguir la igualdad entre el hombre y la mujer. “Al año acuden a documentarse entre 300 y 400 mujeres, de las cuales un 10%, que son unas 30, asegura haber recibido malos tratos”.

En relación al diagnóstico que hace la asociación sobre la igualdad en el municipio de Barakaldo, Otaiza expresa pesimismo y contundencia. “La igualdad se nota mucho en la escuela o en la universidad, pero es un engaño, un espejismo, porque te acabas encontrando con treinta años en la precariedad más precaria, con un título universitario y trabajando en Ikea. Tu pareja, en el mejor de los casos, trabaja en la construcción y hay una diferencia. La mujer ya gana menos, ya está en la media jornada y va a pasar a ser la cuidadora del hogar”.

Asimismo califica de “espejismo” la actuación de las instituciones y critica que “la imagen que dan sobre igualdad o sobre querer generar igualdad es real y estaría firmada por cualquier mujer feminista, para después frenarlo todo en sus espacios, donde tendrían que generar otros cambios”.

Además, después de los últimos sucesos en los túneles de Lutxana la asociación ha publicado un mapa con los puntos negros del municipio, y ha asegurado que para que esos puntos desaparezcan “habría que coordinar las instituciones con los grupos de mujeres, escuchar, cooperar, permitir que nos sentemos en sus mesas de trabajo, pero no lo hacen”. La responsable de Argitan hace referencia también al gobierno municipal y afirma que no facilita las cosas al ofrecer menos apoyo que obstáculos, principalmente en relación a la financiación: “Tenemos una pequeña guerra con ellos. Hay demasiado dinero público para no invertirlo en nada”.


Trabajo y libertad. El movimiento asociativo del municipio de Barakaldo, diferente en su composición y objetivos, comparte sin embargo que es en el ámbito laboral donde se produce una mayor desigualdad y que las instituciones no dedican suficientes esfuerzos, ni económicos ni humanos, para evitar sus causas y paliar sus consecuencias.

Así, insisten en que en la anteiglesia, donde la mitad de los habitantes son mujeres, sólo el 44% pertenece a la población activa. Aunque reconocen que las barakaldesas se están acercando al porcentaje de población activa de los hombres, subrayan que las condiciones son distintas, ya que los trabajos femeninos se caracterizan por la media jornada, la temporalidad, peores condiciones salariales.

Tanto las tres asociaciones de mujeres como el grupo Iretargi coinciden en que para cambiar esta situación “las escuelas y los institutos deberían ser un campo de cultivo: se debería crear un modelo de educación que provoque un reparto de roles igualitario en ambos géneros”.

Desde las asociaciones, sin embargo, se hace hincapié en que no se olvide el ámbito privado, ya que la desigualdad sigue produciéndose en el espacio personal, un espacio que debería ser tratado como público. Así lo expresa la responsable de Argitan: “Parece que todo el mundo piensa en el mundo político, el mundo social o el mundo laboral, pero entre las cuatro paredes, al no estar a la vista de la opinión pública, sigues conformando roles, siendo una chica muy chica, con todo lo negativo de lo femenino, y el chico sigue ejerciendo su virilidad. Lo malo de ese espacio es que nos oculta toda la violencia sexista que después aparece por los agujeros”.

Esta preocupación también impulsa al grupo Alaiak, una asociación de mujeres que reflexiona sobre las diferencias de género: el rol tradicional de la mujer, la influencia de la educación o la transmisión de estereotipos sociales, y la necesidad de que las mujeres tengan más criterios para actuar desde la libertad.

La portavoz del colectivo, Idoia Garaizabal, explica así los objetivos de Alaiak: “Ofrecemos un encuentro o lugar de referencia en el que las mujeres puedan desarrollar sus propias iniciativas, desarrollando hábitos sociales y de relación. De esta forma contribuimos a la revalorización social de las formas de pensar, estar y actuar que tradicionalmente han desarrollado las mujeres”. Garaizabal concluye que, en definitiva, la principal aspiración del grupo Alaiak es “hacer visible y llevar a la práctica la igualdad de género”, y critica a las instituciones porque su financiación cada vez es menor y la de las propias mujeres mayor.


Falta de apoyo institucional. Desde Iretargi la postura hacia las instituciones también es crítica, sobre todo en relación al gobierno municipal. Yasmín Sánchez cuenta a Barakaldodigital que el ayuntamiento “no facilita de ninguna manera los recursos para fomentar la igualdad”, algo que sí ha hecho Argitan al haber sacado a la luz “los puntos negros” de Barakaldo, aquellos en los que se podrían producir ataques o ya se han producido.

“Desde el Ayuntamiento se siguen sin remediar, por ejemplo, los problemas que generan los túneles de Lutxana. Son muchos ya los años que el pueblo está pidiendo una solución para que no se produzcan más ataques pero todavía esa solución no llega de una manera directa y efectiva”.

Por su parte, Itziar Corral afirma que no reciben ayuda por parte del Ayuntamiento, que tampoco lo ha hecho en el pasado y no confía en que cambie su actitud a corto plazo. “Las agresiones van a más en el pueblo y lo único que quieren es imagen, imagen e imagen. Hay mucho por hacer y si el Ayuntamiento hiciese algo por la lucha feminista muchos problemas se podrían solucionar”. Sánchez añade que se financian ellas mismas y que lo hacen a través de diferentes actividades con otros colectivos sociales.


El nido vacío. En el mismo sentido se expresa la Asociación de Mujeres de Lutxana. La principal preocupación de estas mujeres son las agresiones de que han sido objeto las vecinas de Barakaldo en los túneles de Lutxana.

“Lo que nos estamos encontrando es que el machismo no acaba ni las agresiones a las mujeres tampoco”. Esta asociación surgió en 1989 con el objetivo de “sacar a las mujeres del nido vacío”. Está formada por un grupo de mujeres más independiente, “una asociación cultural y recreativa”, según ha informado a Barakaldodigital Esther Acasuso, responsable del grupo. “Los hijos se hacen mayores y se marchan y a nosotras nos queda tiempo libre. Preparamos actividades de cultura y ocio para poder estar juntas y aprender algo nuevo”.

La responsable de esta asociación hace especial hincapié en que la desigualdad está en todos los ámbitos, sobre todo en el espacio laboral, porque dice que una mujer tiene que trabajar el doble para ganar lo mismo que un hombre y que tiene que demostrar mucha valía para que le den un buen puesto de trabajo. Acasuso añade que las instituciones les ayudan cada vez menos en todos los ámbitos, sobre todo en el de la financiación: ”Antes nos subvencionaba algo el área de cultura del Ayuntamiento, Diputación y Emakunde, pero en este momento solo Emakunde”.

Tienen edades y trayectorias vitales distintas, manifestaciones diferentes en su lucha por la igualdad y posibilidades de actuación que son desiguales, pero las asociaciones de Barakaldo comparten las mismas preocupaciones y los mismos retos: la violencia contra las mujeres, la desigualdad en el ámbito público y privado, especialmente en el entorno laboral, y falta de recursos y de apoyo institucional para llevar a cabo las acciones necesarias.



Beldur Barik-Sin Miedo

El ámbito local está cobrando protagonismo en la lucha por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Así, el trabajo de las asociaciones que se forman en los municipios es, junto a la labor institucional de los distintos ayuntamientos, fundamental en la resolución de las situaciones de desigualdad.

La técnica de Igualdad de la Asociación de Municipios Vascos (Eudel) Mireia Espiau explica que “los ayuntamientos europeos, cada vez más, están jugando un papel clave en el impulso de la igualdad y la lucha contra la violencia hacia las mujeres”.

Espiau añade que Eudel apoya a los municipios vascos en el impulso de la igualdad a través de dos líneas: Berdinsarea y Berdinbidean: “Desde Berdinsarea pretendemos coordinar programas y servicios gestionados desde los gobiernos locales a favor de la igualdad y contra la violencia hacia las mujeres. En este momento contamos con 59 municipios adheridos que representan más del 75% de la población de la Comunidad Autónoma del País Vasco”.

La violencia contra las mujeres es la cuestión más relevante y que más consenso despierta en todos los ámbitos de la sociedad. El Centro Asesor de la Mujer Argitan realizó un mapa con los puntos negros del municipio de Barakaldo, el principal caballo de batalla del movimiento asociativo en la anteiglesia fabril. Los llamados puntos negros, en los que las mujeres son víctimas de más agresiones, y en los que sienten más miedo, son los siguientes:

  1. Escaleras del Castañal
  2. Túnel de Renfe
  3. Ribera de Galindo
  4. Túnel de Letxezar
  5. Bidegorri
  6. Camino junto al cementerio
  7. Parque de Los Hermanos
  8. Túneles de Lutxana
  9. Escaleras de Cruces
  10. Túnel de Llano

Estos puntos negros son una de las imágenes que el lema contra la violencia de género Beldur Barik (Sin Miedo) quiere blanquear. La campaña tiene un carácter interinstitucional y participan en la misma Eudel, la Dirección de Atención a las Víctimas de la Violencia de Género del Gobierno Vasco, Emakunde, las tres Diputaciones Forales y la Universidad del País Vasco. El miedo que sienten las mujeres es el principal termómetro de la situación de desigualdad que sufren las mujeres, y por ello este lema, que nació en la campaña en 2009, se ha mantenido. Beldur Barik es el objetivo.
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