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El barakaldés José Ramón Gurruchaga Ezama premiado por su labor solidaria en Perú


El obispo emérito José Ramón Gurruchaga Ezama, que lleva trabajando 57 años en Perú al lado de las personas más desfavorecidas, ha sido el ganador de la primera edición del Premio Barakaldo Solidario–Don Antonio Miranda, constituido por la Fundación Miranda en colaboración con el Ayuntamiento de Barakaldo.

El galardón reconoce la trayectoria vital de este baracaldés que ha desarrollado su labor solidaria en Perú desde 1951, en donde ha llevado a cabo un gran número de proyectos de cooperación a favor de la infancia, los derechos humanos, las personas mayores, el acceso a la Justicia y la promoción de la salud, entre otros.


El premio fue entregado en un acto celebrado en el Teatro Barakaldo por José María Delclaux, presidente de la Fundación Miranda, a los familiares de José Ramón Gurruchaga, que a sus 77 años de edad y tras dos infartos cerebrales, se encuentra en Perú, donde es actualmente obispo emérito.


El galardón consistió en una escultura con el busto del también baracaldés Antonio Miranda —promotor de la Fundación Miranda— y un diploma acreditativo del premio, que fue entregado por Tontxu Rodríguez, alcalde de Barakaldo y vicepresidente de la Fundación Miranda.


José Ramón Gurruchaga Ezama nació en Burtzeña-Barakaldo, el 29 de marzo de 1931. Estudió en los Salesianos de esta localidad y fue allí donde surgió su vocación religiosa. A los 20 años se marchó a Perú, donde empezó su labor solidaria con los pobres.


Posteriormente se ordenó sacerdote y volvió al país andino, donde con el tiempo fue desarrollando su labor pastoral y social con los más necesitados. Fue ordenado obispo de Huaraz (capital del departamento peruano de Ancash) y es aquí donde, con ayuda de las parroquias vascas de La Paz (Cruces-Barakaldo), El Pilar (Bilbao) y La Natividad (Burtzeña) y de otros benefactores, consiguió construir la residencia de ancianos Madre María Teresa Camera. Igualmente, gracias a una subvención del Gobierno vasco, levantó en la zona un taller de ebanistería para la promoción del empleo.


Tras sufrir el azote del terrorismo por parte de Sendero Luminoso y dos infartos cerebrales, se trasladó a la diócesis de Lurín, donde llevó a cabo un extenso programa de proyectos de cooperación, realizados en colaboración con Comunidades Cristianas Comprometidas EAS de Vitoria-Gasteiz.


Así, desde 1995 a 2005, realizó un total de 10 proyectos en Lima, que contaron con la financiación de —además de EAS Vitoria—, del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, la Diputación Foral de Álava y el Gobierno vasco. Entre otros, estos proyectos se ocuparon de mejorar instalaciones escolares, centros comunales y de asistencia social, redes de desagües y alcantarillado, fomentar el acceso a la Justicia entre los más desfavorecidos, defensa de los derechos humanos y derechos de la mujer o la campaña “Vaso de leche diario”, entre otros.