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Sin Fronteras | Iñaki Piñero, un ingeniero que tiende puentes desde La Habana a Barakaldo


Mariela Estévez Campos | Fotos cortesía de Iñaki Piñero

En los meses que pasó en Cuba se enamoró de su música, de sus gentes y de su clima y desde entonces sueña con volver para ver a los amigos que dejó allí y para compartir la isla con su familia.  El barakaldés del barrio de Santa Teresa Iñaki Piñero Santiago (1980), doctor ingeniero, investigador en la división de construcción de la Fundación Tecnalia Research & Innovation, ha presentado este año su tesis doctoral. En ella desarrolla una herramienta para dar prioridad y planificar la rehabilitación de estructuras degradadas, que ya ha sido validada en el centro histórico de La Habana y que es aplicable a cualquier municipio, barrio o entorno urbano. Piñero, viajero empedernido, ha tenido que limitar sus aventuras al convertirse en padre de un hijo que ya tiene 10 meses y que ha cambiado totalmente su vida: “dejas de vivir para ti, para vivir para él. Y me encanta”, afirma feliz. Fotógrafo aficionado, confiesa que desconecta de sus preocupaciones con sus compañeros de la asociación fotográfica Denbora de la anteiglesia.

En Barakaldo ha trabajado, entre otras cosas, en la asistencia técnica de la construcción del puente de Galindo, en trabajos en el puente de Rontegi, en la rehabilitación de pasos inferiores de la autopista y en estudios sobre el estado de naves industriales, torres de refrigeración y depósitos de agua.

Se considera afortunado por poder ver su futuro en la anteiglesia. Opina que Barakaldo es un buen sitio para vivir e incluso para inmigrar y cree que la localidad tiene un punto cosmopolita. Ve como una gran oportunidad la apuesta del Ayuntamiento por la innovación y la tecnología y cree que contribuirá a la creación de puestos de trabajo estables.

Pregunta. ¿Qué hace un barakaldés trabajando en la rehabilitación del centro histórico de La Habana?
Respuesta. Lo mismo que muchos barakaldeses: buscarme la vida por el mundo. Lo cierto es que surgió la oportunidad de realizar mi tesis doctoral en el seno de un proyecto de la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo y de un plan nacional del Gobierno español, y no me lo pensé. Era lo que estaba buscando. Aunque gran parte de la tesis la hice fuera del horario de trabajo, estoy agradecido de haber podido colaborar en algo que tiene poco que ver con mi labor diaria.

P. ¿Por qué Cuba para su tesis?
R. Esto es como cuando se da una extraña alineación de planetas. Fue una oportunidad. Fui para dar formación y me vine con un proyecto de tesis y mucha ilusión.

P. ¿Cuánto tiempo pasó allí?
R. Menos del que me hubiera gustado. Septiembre y octubre de 2012 y los mismos meses en 2013. Ellos también vinieron aquí en varias ocasiones para avanzar en el proyecto.

P. ¿Ha estado en otros países?
R. He estado en unos cuantos. Hungría, Francia, Turquía, Estados Unidos, Alemania, Italia, Tailandia, República Checa, Portugal, Austria, Inglaterra. Pero de todos ellos, me quedo con Cuba.

P. ¿Por qué?
R. Desde luego todos tienen algo que los hace especiales, la gente, la cultura o la historia. Pero quizás en Cuba, como no tenía el obstáculo del idioma, estaba más relajado. Además, aunque el trabajo fue duro e intenso, pude verdaderamente integrarme con la gente, comer y cenar en sus casas, hablar mucho, bailar y disfrutar de su clima y de sus playas. Estoy muy orgulloso de poder decir que tengo amigos en La Habana. La forma de trabajar es diferente. No están tan obsesionados con el trabajo y sus valores humanos y profesionales son increíbles.

P. ¿Qué envidia del país caribeño?
R. Cuba tiene sus cosas buenas y sus cosas mejorables. Entre las buenas está su ubicación geográfica, las playas, la temperatura tropical, la música, su gente agradable y alegre. Es un país muy rico. Rico en cultura, en valores humanos, profesionales y sobre todo sociales.

P. ¿Qué les llevaría de Barakaldo, además de tecnología?
R. Seguro que la calle Zaballa tendría muy buena acogida. Las fiestas del Carmen les encantarían. La ría no, que ellos tienen el Malecón y se lo pasan mejor. Les llevaría el espíritu que tienen los barakaldeses para adaptarse a la transformación de su ciudad, aunque ellos esto ya lo han vivido y sufrido en varias ocasiones a lo largo de la historia. La capacidad de trabajo que siempre nos ha caracterizado. Eso sí, dejando claro en esto último que se trabaja para vivir y que no se vive para trabajar. Seguro que así lo aceptan de mejor grado. Es una buena filosofía.

P. ¿Algo imposible de intercambiar?
R. Bueno, la estatua de la maza de la plaza de los Fueros en referencia al pasado fabril no la veo en la Plaza Vieja de La Habana, pero tampoco veo aquí una del Ché con el fusil en referencia a la lucha por unos ideales libertarios.

P. ¿Se plantea volver?
R. Sí, por supuesto. Estoy deseando hacerlo. Tengo buenos amigos allí que estoy deseando volver a ver. Si pudiera me iba una buena temporada con mi mujer y con mi hijo. También me gustaría viajar con mis padres y enseñarles la isla. Pero cruzar el charco es caro y no está aquí al lado. Habrá que esperar.

P. ¿Tener un hijo ha afectado de alguna manera sus ganas de viajar?
R. Defendí la tesis en julio y tuve a mi hijo Ian en agosto del año pasado. Casi me pilla el toro. Tiene ahora 10 meses y la verdad es que es muy bueno, pero desde entonces no he vuelto a viajar muy lejos. Las ganas de viajar las tengo intactas pero mentiría si dijera que no me ha cambiado la vida. Dejas de vivir para ti, para vivir para él. Y me encanta.

P. ¿Por qué decidió estudiar ingeniería?
R. Estudié en los Paúles y ya en los últimos cursos decidí que quería ser ingeniero. No fue por vocación, de pequeño quería ser veterinario. Leí que este campo tenía buenas salidas laborales y siempre he sido bastante práctico. Empecé ingeniería en San Mamés, aunque sólo duré un año. Hice ingeniería técnica mecánica en La Casilla (ya trabajando en Labein) y volví a la Escuela de San Mamés. Hice un máster europeo de dirección de proyectos y posteriormente la tesis doctoral. Creo que la clave está en no dejar de estudiar y en saber aprovechar las oportunidades.

P. ¿En Paúles era de los deportistas o de los empollones?
R. De los deportistas, sin duda. Nunca he sido empollón, reconozco que tampoco era de los inteligentes que aprobaban sin estudiar, puede que estuviera en el grupo de los aplicados pero siempre me quedaba alguna para septiembre. Se me daba bien educación física y reconozco que el dibujo técnico también. Jugaba al fútbol en el colegio, aunque termine jugando en el Centro Gallego.




"Me gusta Barakaldo"

P. ¿Qué papel jugó en el proyecto para La Habana?
R. Simplificando, puede decirse que mi tesis resuelve un problema. Debido al estado de deterioro de un alto número de edificios del centro histórico de La Habana, era necesario decidir un orden de actuación. Tras la elaboración de un inventario, se concluyó que 1.033 edificios de los 3.510 existentes requerían acciones de emergencia. Los técnicos del Plan Maestro de la Oficina del Historiador vieron la necesidad de una herramienta que les ayudase para la toma de decisiones.

P. ¿La tesis cumple ese fin?
R. La tesis concibe esa herramienta informática mediante la metodología Mives para dar orden de prioridad a las actuaciones, de forma justificada y objetiva. Utilizando criterios tanto técnicos como socioculturales, se determinan y planifican las intervenciones a realizar.

P. ¿Cuáles son esos criterios?
R. Los técnicos tienen en cuenta el estado en el que se encuentran los edificios, las acciones de emergencia que requieren, su ubicación frente a penetraciones de mar, de ciclones o los sistemas constructivos, entre otros. Por otro lado, los socioculturales contemplan aspectos como el número de personas que habitan el edificio, si éste se encuentra en una calle comercial o turística y su valor cultural. Todo ello teniendo en cuenta que se trata de inmuebles que están en diferentes niveles de deterioro, desde el menos malo hasta el pésimo, en un entorno declarado patrimonio de la humanidad.

P. ¿Cómo fue el proceso de creación de la herramienta?
R. El diseño y recopilación de datos ha sido complejo aunque su aplicación actual es muy sencilla. Es importante seleccionar un sistema adecuado de control y recabar cuáles serán los datos importantes en la realización de la relación de edificios. Es fundamental también elegir el sistema que se va a utilizar lo antes posible, ya que cambiarlo resulta muy laborioso. Sólo la inspección para la actualización del inventario del estado de los 3.510 inmuebles llevó más de dos años.

P. ¿Cuáles son los mayores problemas del centro histórico de La Habana?
R. En general el hábitat se caracteriza por las malas condiciones de la vivienda, la deficiente calidad y cantidad de los servicios, y el sobreuso de los inmuebles, con su consiguiente deterioro. En cuanto a las patologías de los edificios se podrían destacar, entre otras, filtraciones a través de cubierta, instalaciones hidrosanitarias y eléctricas en mal estado o balcones y aleros con peligro de desprendimiento. También es cierto que ya hay trabajo hecho y muchos edificios ya han sido rehabilitados.

P. ¿Cómo se coordinaba desde la anteiglesia?
R. Una gran parte de la fase de redacción de la tesis, que duró casi un año, la hice en casa, en Barakaldo. Aunque gracias a los proyectos Focad y Mives también pude dedicarle horas en la jornada laboral y viajar a Cuba. Por las tardes me solía quedar dos o tres horas en la oficina trabajando en la tesis y normalmente culminaba la jornada solicitando información o aclarando cuestiones con el personal del Plan Maestro en La Habana. Gracias al desfase horario, me solían responder sobre las 21.00 horas y podía continuar otras dos o tres horas que finalizaban pidiendo más aclaraciones.

P. ¿Todos los días?
R. Al día siguiente por la mañana, comprobaba las respuestas en los correos y por la tarde comenzaba de nuevo el ciclo (por no hablar de los fines de semana). Pero no todo era trabajar y hacer la tesis, también tenía tiempo para disfrutar de la familia y de desconectar con los compañeros de la asociación fotográfica Denbora de Barakaldo y de mi gran afición, la fotografía.

P. ¿Cuánto tiempo lleva en Denbora?
R. Desde 2012. Aunque ya era aficionado a la fotografía, no conocía la asociación. La fotografía me ayuda a desconectar y suelo participar en el foro de Denbora, en los concursos internos, en las excursiones y últimamente en los 'rallys' que organizan otras asociaciones fotográficas del País Vasco. Es una asociación en la que nos conocemos todos, compartimos afición y hay muy buen rollo. Entre sus socios hay muy buenos fotógrafos y muy buenas personas. Se aprende mucho.

P. ¿Es aplicable su estudio a ciudades como Barakaldo?
R. Por supuesto. La metodología puede adaptarse y ser aplicada a cualquier municipio, barrio o entorno urbano independientemente de sus necesidades y requerimientos específicos. Se ha validado la metodología en el centro histórico de La Habana, que es un caso extremo de necesidad de rehabilitación por su alta degradación y su alto valor patrimonial y los resultados han sido reconocidos por el personal técnico que allí trabaja.

P. ¿Hasta qué punto aprobaron su método?
R. De hecho, la tesis recibió el reconocimiento Proyecto del año 2012 por parte de la directora del Plan Maestro para la Revitalización del Centro Histórico de La Habana, Patricia Rodríguez Alomá, antes incluso de ser defendida. Aunque es verdad que ya habíamos validado la herramienta con los resultados y sólo faltaba concluir la redacción de la misma.

P. ¿Qué opina sobre la apuesta del Ayuntamiento de Barakaldo sobre ciudades inteligentes?
R. Es algo muy positivo. La anteiglesia lleva varios años en una continua transformación. Queda atrás el Barakaldo de Altos Hornos y fábricas que fueron fundamentales para este presente de aires renovados. Sé de primera mano que la iniciativa contempla el uso de tecnologías de vanguardia que aplicarán las empresas y entidades participantes para mejorar la eficiencia energética, fomentar el uso de energías renovables y extender la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación a los servicios públicos de la ciudad.

P. ¿Cómo afectará a la localidad?
R. Barakaldo va a convertirse en un laboratorio de innovación. Además de potenciar la innovación, la investigación y el desarrollo tecnológico, se contribuirá a la generación de puestos de trabajo estables, algo fundamental.

P. ¿Qué proyectos ha llevado a cabo en Barakaldo?
R. Destacaría los más de dos años que estuve trabajando en la asistencia técnica de la construcción del puente de Galindo. Pero también he participado en trabajos en el puente de Rontegi, en la rehabilitación de varios pasos inferiores de la autopista, en el estudio de estado de varias naves industriales, así como en torres de refrigeración y depósitos de agua de la zona fabril. Lo cierto es que han sido bastantes ahora que lo pienso.

P. ¿En qué trabaja en este momento?
R. Actualmente mi labor en Tecnalia se desarrolla en el área de negocio de infraestructuras. Desarrollo proyectos relacionados con la patología y rehabilitación de estructuras metálicas y de hormigón. Principalmente orientados al estudio del estado de infraestructuras, elaboración de informes y asistencias técnicas en puentes, pasarelas, túneles, depósitos de agua, torres de refrigeración, balsas de agua, control de movimientos y naves industriales. Alterno esa labor con las clases que imparto en el Máster de Ingeniería de la Construcción en la Escuela de Ingeniería de Bilbao y con la participación en jornadas y congresos relacionados con la rehabilitación de estructuras.

P. ¿Cuáles son sus próximos proyectos?
R. Desde hace más de un año participo en la rehabilitación de un puente en Valencia por lo que llevo una temporada para arriba y para abajo y todavía queda bastante para terminar. También estoy trabajando en varios proyectos relacionados con infraestructuras en el País Vasco.

P. En estos momentos en que tantos jóvenes se ven obligados a emigrar, ¿cómo ve su futuro en Barakaldo?
R. Lo veo, que no es poco. Por suerte, con los tiempos que corren, tengo que dar gracias porque llevo desde 2002 trabajando en una empresa que lidera el sector tecnológico y no he tenido la necesidad de irme. Me gusta Barakaldo y pienso que es un buen sitio para vivir. De hecho, también se puede ver que es un buen sitio para inmigrar. Barakaldo también tiene un punto cosmopolita.