La historia se desarrolla durante el velatorio de Pilar, una niña de la Guerra Civil que, sin previo aviso a su nieta Leo, lega su casa a Inés a pesar de no haberla conocido. El encuentro de las dos mujeres desvelará secretos del pasado y abrirá viejas heridas familiares. La autora del montaje, que debuta en la dirección con este espectáculo, señala que es una obra sobre la "herencias emocionales".
Junto a Galiana, Nieve de Medina, Anna Mayo y María Roja integran el elenco de este trabajo para Contraproduccións que se ve en Barakaldo por primera vez en el País Vasco y que está previsto que llegue al Teatro Pavón de Madrid en mayo.
Comunicado del Teatro Barakaldo
En un pueblo pequeño, durante el velatorio de una anciana llamada Pilar, dos mujeres que no se conocen están a punto de descubrir que comparten mucho más que una habitación incómoda, un bizcocho de limón y una corona de flores firmada por “el vecino Mauro”.
Leo, la nieta de la fallecida, regresa a la casa familiar después de años de distancia. Inés, una joven desconocida, aparece con una carta notarial y una herencia inesperada. Lo que empieza como un malentendido va revelando secretos ocultos, identidades entrelazadas y una historia que nos lleva hasta la juventud de la propia Pilar en la España de postguerra.
Entre muebles cubiertos, un reloj de cuco que interrumpe cada momento incómodo, y los restos de lo que quedó por decir. 'Yo sólo quiero irme a Francia' es una comedia amarga sobre la identidad, el abandono y la herencia emocional que atraviesa generaciones.
Una obra donde lo real y lo mágico conviven con naturalidad, donde el humor sirve de defensa ante el dolor y donde a veces, irse a Francia no es una huida… sino un acto de libertad.
