Decenas de niños y adolescentes de Retuerto se han sumado con entusiasmo, un año más, al encierro con todos hinchables. La actividad se estrenó en el barrio hace dos años y desde entonces se repite, tras el pregón, entre la algarabía de los más pequeños y de unos cuantos adultos, que corren ante los astados desde el parque de la iglesia y por el resto de las calles y plazas.





