Opinión | En el ecuador

Desalojo del pleno por protestas de los trabajadores de Usoa

por Juan Lamadrid 


"Cuando restan dos años para una nueva cita con las urnas, aquellos desaguisados socialistas conviven con los desaguisados 'jeltzales"

Y así, sin casi darnos cuenta, ya hemos llegado a la mitad del mandato. Hace dos años los socialistas se iban de la alcaldía y llegaba un PNV dispuesto a arreglar todos los desaguisados que había dejado un PSE que pudo gobernar gracias a los votos de aquellos que ganaron las elecciones por un puñado de votos. Ahora, superado el ecuador del mandato y cuando restan otros dos años para una nueva cita con las urnas, aquellos desaguisados socialistas conviven con los desaguisados jeltzales. OTA, Usoa, La Milagrosa o la Fundación Miranda, por ejemplo.

Cuando Tontxu Rodríguez y Alfonso García presidían los plenos, la portavoz del PNV, Amaia del Campo, se hacía eco de los informes de reparo al pago de contratos que emitían los funcionarios municipales. Ahora, con Del Campo en el mismo sillón que antes los socialistas, es el PSE el que saca cada mes esos reparos para arrojarlos contra el equipo de Gobierno, mientras el portavoz del PNV habla de “herencia socialista” o exceso de celo del funcionario de turno.

Todo eso suele ocurrir al comienzo del pleno, más o menos cuando la alcaldesa ordena desalojarlo para seguir a puerta cerrada. Y es que no hay manera de que la sesión concluya sin sobresaltos. Cuatro meses, cuatro sesiones y cuatro desalojos. Las protestas de los trabajadores de la OTA, que piden un nuevo convenio cuando el contrato está prorrogado y vaya usted a saber si el nuevo se lo lleva la misma empresa, y los de Usoa, que también reclaman mejoras en sus condiciones laborales, tienen pinta de ir para largo.

Y La Milagrosa. Todo el año movilizándose y este mes acaba el curso y quizás el proyecto educativo. Y los residentes de la Fundación Miranda con sus familias en pie de guerra por la subida de unas tarifas que para algunos empiezan a ser inasumibles.

Todo eso en dos años de un acuerdo de estabilidad entre PNV y PSE, que no parece que sea muy estable, y con dos años por delante que en realidad será uno porque el último suele ser de campaña electoral. Así que todavía queda tiempo para más desaguisados. Paciencia.