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Pedro Guerra ofrece su concierto de '30 años' y Rocío Márquez representa el joven flamenco

Comunicado. La música ocupará la totalidad de la programación de este fin de semana en el Teatro Barakaldo Antzokia. El primero en llegar —viernes, 20.30 horas— será el cantante tinerfeño Pedro Guerra, que ofrecerá un concierto acústico con las canciones más destacadas de su trayectoria, incluidas en el triple álbum '30 años'. Unos temas que han marcado y emocionado a más de una generación. Pedro Guerra mantiene la misma fuerza y esencia que le encumbró al éxito con sus canciones personales e intimistas. Canciones como El marido de la peluquera, Peter Pan, Greta, Deseo, 2000 recuerdos o Contamíname que sonarán solo con voz y guitarra, en una revisión del artista sobre su propia obra. Posteriormente, a partir de las 11 de la noche, los Viernes Flamencos presentarán a Rocío Márquez. Esta cantaora pertenece a esa fenomenal generación de jóvenes onubenses, nacidos en los años ochenta, que aparecieron tras la estela de Arcángel. Con ellos comparte el gusto por la melodía, la exquisita afinación, una dicción clara y voz luminosa.

Pero ROCÍO MÁRQUEZ es mucho más que eso. A sus grandes facultades se suman un gran conocimiento del cante y talento creador. Su arte es plenamente emocional y su directo, un acto de entrega más que generoso. Entre otros galardones, ha recibido la Lampara Minera 2008 del Festival Internacional del Cante de las Minas. Sólo MIGUEL POVEDA y ella han obtenido cuatro primeros premios y la lámpara minera en la misma edición de este prestigioso certamen.

Y para terminar, el domingo, día 23, a las 19.00 horas, la compañía madrileña Nieves Fernández de Sevilla pondrá en escena “La del manojo de Rosas”, de PABLO SOROZABAL.

La soprano HEVILA CARDEÑA, el barítono JOSÉ JULIÁN FRONTAL y el tenor LORENZO MONCLOA interpretan los principales papeles, mientras que la dirección musical corresponde a JAVIER CORCUERA y la escénica a HUMBERTO FERNÁNDEZ.

El libreto de RAMOS DE CASTRO y CARREÑO es un canto a una época en que Madrid era un lugar donde se conocían todos y donde cualquier cosa llamaba la atención de paseantes y vecinos.