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Sin Fronteras | Jara García Abril, bien acogida en Santiago de Chile


por Mariela Estévez Campos | Fotos cortesía de Jara García Abril

La estudiante de Trabajo Social Jara García Abril (1990) se fue a Chile como alumna de intercambio por razones académicas y por el hecho casual de que ya su padre había estado a punto de irse a trabajar a ese país. Aunque sus planes son permanecer dos años en la capital, Santiago, la situación laboral en España determinará si ese plazo se alarga o se acorta. Desde que ha llegado a América se ha sentido especialmente bien acogida por unas gentes de las que destaca una bondad y humildad que le gustaría trasladar a Barakaldo. Recuerda una infancia en la anteiglesia muy alegre y llena de juegos, a pesar de que nunca se sintió apoyada en el colegio. Echa de menos a su familia y amigos porque lo demás asegura haberlo encontrado en la capital chilena.

Pregunta. ¿Por qué decide irse a Chile?
Respuesta. Llegué al país como alumna de intercambio de mi universidad. En un principio nos habían ofrecido Argentina, Chile, Venezuela y México como posibles destinos en Latinoamérica. Sin embargo, por razones académicas, finalmente opté por Chile, un lugar del que todos mis conocidos me hablaban positivamente. Tiempo atrás a mi padre le habían propuesto trabajar en Chile, pero tuvo que rechazar la oferta por motivos de salud, así que cuando me surgió a mí la oportunidad tampoco me lo pensé mucho.

P. ¿A qué se dedica allí?
R. Soy estudiante, pero a la vez trabajo los fines de semana en una discoteca para llegar más relajada a fin de mes.

P. ¿Qué recuerda de su paso por el colegio El Regato?
R. La verdad es que en el colegio nunca me animaron a ir a la universidad, todo lo contrario. Sin embargo, el apoyo de mi familia y sobre todo el entusiasmo de mi madre hicieron posible que yo ahora esté aquí.

P. ¿Cómo fue su infancia en la anteiglesia?
R. Fue una infancia muy alegre. Recuerdo ir a jugar al parque de San Vicente con las amigas del colegio y a la mujer del quiosco de Lasesarre que solía bromear con que mis padres me habían recogido de debajo de un puente.

P. ¿Qué le lleva a estudiar Trabajo Social?
R. La motivación de hacer algo por los demás a través del desempeño profesional.

P. ¿Cuánto tiempo hace que se fue de Barakaldo?
R. En 2011 me fui con unos compañeros a vivir a Bilbao, a la calle Cristo, detrás del Ayuntamiento, y mi siguiente destino ya fue Santiago de Chile.

P. ¿Cuándo se plantea volver?
R. Mi idea es estar dos años en Chile acumulando experiencia, ya que lo que veo en las noticias es que entre menores de 25 años existe un desempleo del 60%. Pero, según cómo evolucione la situación allí lo harán mis planes.

P. ¿Qué echa de menos de la anteiglesia?
R. Nada. Ja, ja, ja, ja. Es mentira. A mi familia y amigos, y la comodidad de estar en casa. Pero en realidad, al ser Santiago una ciudad tan grande, todo lo que me ofrecía Barakaldo también lo encuentro aquí.

P. ¿Qué cree que debería imitar Chile de Euskadi?
R. La sanidad y la educación universal y gratuita.

P. ¿Qué se importaría a Barakaldo de Chile?
R. La bondad y humildad de la gente. Todos son mucho más acogedores. O al menos yo me he sentido muy apoyada en muchos momentos por la gente con la que me he cruzado aquí.

P. ¿Cómo es en estos momentos la situación en el país?
R. A día de hoy, Chile está en un momento de importantes cambios políticos y sociales. La privatización de los recursos naturales y de derechos tan elementales como la educación y las pensiones, generan un descontento manifiesto con el Gobierno actual y la clase política en general. Las movilizaciones sociales de estudiantes y trabajadores de distintas áreas generan un clima más crítico y crispado, marcando desde hace un tiempo el diario quehacer nacional.

P. ¿Es posible que se produzca algún cambio?
R. Justamente este año se celebran elecciones presidenciales, lo que podría transformar el futuro de este país tan diverso.

P. ¿Cómo marcha la reparación a las víctimas de la dictadura?
R. Por lo que yo he podido ver, la reparación a las víctimas, tal como la entendemos allí, no existe. Solo conozco la subvención para exiliados políticos de la dictadura.

P. ¿Qué similitudes ha encontrado entre los vascos y los chilenos?
R. La verdad es que muchas. Tenemos mucho más en común de lo que creemos.

P. ¿Y qué diferencias?
R. Lo que más me ha llamado la atención de la gente que he conocido es que tiene valores más tradicionales, marcados por la influencia que la religión todavía ejerce en las familias chilenas.

P. ¿Cómo se está viviendo la crisis mundial en Chile?
R. Yo creo que no se está notando.

P. ¿Hay posibilidades de trabajo para los parados barakaldeses?
R. Sí. Las posibilidades son variadas. Hay que arriesgarse y tener un poco de suerte, porque también hay gente que se vuelve sin encontrar trabajo.